Por: Paul Pérez Rioja
Como explicar el instante en que Luis Tejada vence la resistencia del golero Johnny Vegas, como explicar el grito despavorido de todo el Elias Aguirre, cuando el panameño, cual guerrero, supero la barrera de la sequía para colgarse del alambrado, y reconciliarse no solo con un viejo romance llamado gol, sino con todo un pueblo que ya lo adopto como uno mas de los suyos.
Cuando el encuentro se moría, de esa manera llego el gol de Luis Tejada, para terminar con el silencio que se apodero de la hinchada chiclayana, por cuatro minutos; cuatro minutos que por suerte, fueron tan fugases, como la genialidad de Chiroque que terminó en los botines de Vegas.
El encuentro se inicio como se esperaba, con un Aurich tomando la iniciativa, asumiendo riesgos desde el primer minuto, con la intención de abrir el marcador lo más rápido posible, como era lógico Unión Comercio esperaba que pasen los primeros minutos, y trataba de mantener el mayor tiempo posible el balón en su poder. Pero sobre los 21’, cuando el ciclón no había generado una sola ocasión clara de gol, un centro llovido de Martin Tenemás pegó en la mano de José Guevara Tinoco, el ex capitán de Aurich en su afán de despejar el balón, terminó dándole con el ante brazo. Penal. El encargado de ejecutarlo –en dos oportunidades- de buena manera fue Ricardo Ciciliano, para así poner el uno a cero parcial. El cuadro rojo intentó aumentar con Cruzado y Uribe a través de disparos de larga distancia, pero la pelota caprichosamente se iba desviada por poco margen. En cuanto al conjunto riojano, este tuvo dos tiros libres que crearon zozobra en el arco defendido por Diego Penny, pero finalmente el larguirucho arquero, respondió bien. Así se fueron ambos equipos a los vestuarios.
En la etapa complementaria, en Aurich, el ingreso de Chiroque en lugar de Uribe le dio otra dinámica al juego de los rojos, que buscaban, aumentar la cuenta, para tener un poco mas de respiro en el marcador, cosa que se daría a los 70’, por intermedio de Rinaldo Cruzado, que tras una buena acción personal, concreto el dos a cero para el ciclón. El segundo gol dio tranquilidad, que con el paso de los minutos se fue trasformando en excesiva confianza, lo cual termino siendo perjudicial para Aurich. Producto de aquello llegaron los goles de Trauco y Robledo, a los 81’ y 89’ respectivamente, que enmudecieron el Elías Aguirre. Pero cuando la desazón se apoderaba del buen marco de publico que se hizo presente en el coloso del paseo del deporte, apareció el goleador, y si “Diente de Oro” tras bajar el balón de manera poco ortodoxa, fusiló a Vegas y anotó el tres a dos definitivo.
Que triunfo para sufrido, pero en esta etapa del torneo es donde la manera de conseguirlo se cuestiona en menor medida, fueron tres puntos que le devolvieron la sonrisa a todo un pueblo y que le permite a Juan Aurich soñar, y si soñar despierto, aunque se tenga que sufrir para hacerlo.
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