Imágenes: Jorge Yupanqui
Redacción: Anderson Seclen
Como era de esperarse, a partir del saque inicial, el duelo ya estaba estampado en el campo de juego del Elías Aguirre; Tejada, aquel hombre convertido en un desenfrenado opresor del balón, contra Guadalupe, con aquellas piernas tan prolongadas que hacía rugir la pelota a la hora de defender su área.
Sus roces y destrezas a la hora del partido, demostraba la ansiedad de empuñar los tres puntos para dejar en una mejor ubicación a sus respectivos equipos, un Tejada que a lo largo del encuentro, persiguió hasta el más extraviado esférico que lo abandonaba, y un vigoroso Guadalupe, que a pesar de su autogol, demostró una vez más a su ex técnico, que está en condiciones de ser el caudillo más respetable de cualquier defensa peruana.
El duelo finalizó, con Tejada exhausto y su sonrisa que delinea una noche perfecta para los hinchas chiclayanos que abandonan el estadio.
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